viernes, 17 de agosto de 2007

Nota - Entrevista a Eduardo Schmidt

El solista orquesta

Cantante, trompetista, charanguista, violinista, acordeonista, flautista, compositor. Y la lista queda corta. A meses de haber dejado Árbol, Eduardo Schmidt está preparando su proyecto solista. Sobre estos temas y otros más habla en esta charla con la Baldoza floja.

¿Cuál de tus discos te gusta más?

Siempre el que más te gusta es el que va a venir, así que el CD que más me gusta es el que dentro de un par de meses voy a tener grabado. Ya estoy inmerso en las canciones, ya sé lo que es. Mi música nueva me parece lo mejor de lo que hice hasta ahora. Es con un grupo, pero es un proyecto en donde las canciones son todas mías, y la idea es sacar el nuevo disco en octubre o noviembre.

¿Qué querés expresar con tus canciones?

Me parece que una canción es una parte de lo que uno hace. Y yo pienso que mi carrera va a seguir hasta que me muera, porque mi idea es trabajar toda mi vida. Entonces no soy un músico de un solo disco, de una sola canción, sino que siento que cada canción representa parte de un momento, de un todo, que en realidad se va a cerrar cuando tenga 80, 90, o 100 años. Así que creo que cada canción va complementando a la anterior, y siento que en un disco todas las canciones se complementan. Al mismo tiempo, entre todos los discos que vas construyendo armás una cosa, como si fueran capas de una cebolla. Se complementan también con los shows, con los videos. Y siempre el todo puede más que la suma de las partes. Por ahí hay una canción en donde yo hablo de una cuestión más social, otra donde lo que me interesa es que la gente se divierta y se ponga a bailar, y otra en la que intento tocar una fibra más sensible que por ahí te saque una lágrima. Me gustan los artistas amplios: los que te hacen reír, llorar, bailar, pensar, y también te hacen pasar el tiempo sin ninguna de esas cosas, te hacen escuchar música. Creo en los artistas como seres complejos.

¿Cómo te inspirás para hacer tus canciones?

Cada una viene en un momento. Lo que es importante a veces es no hacer obvio el lugar desde el que te inspiraste. A veces te moviliza algo que pasa en el mundo exterior o en el que llevás adentro y está bueno que eso sirva para generar cosas nuevas. Y ahí te sale una letra que no tiene por qué hablar necesariamente de eso, porque por ejemplo las cosas que pasan afuera las ven todos, pero uno le agrega lo que tiene como persona, su subjetividad. O sea, de lo que uno piensa sobre eso sale una cosa nueva; ya no es lo que pasó si no cómo uno vio lo que pasó. Cosas van generando otras cosas…

Hablando de Árbol. Hay gente que afirma que con Guau pasaron de ser un grupo de rock a un grupo de música infantil, ¿qué opinás?

Hace varios años, nosotros éramos unos de los pocos grupos que se animaban con la música con distorsión y con voz de malos a hablar como niños, esa era una particularidad del grupo. A través del lenguaje de la ingenuidad podíamos decir las cosas desde un lugar más original donde la agresión pasaba por lo que estábamos diciendo. Era más agresivo decirlo medio naif que literalmente. Entonces, después nosotros mismos cambiamos eso, pero Guau de una manera terminó eso. De hecho, lo que estoy haciendo ahora es diferente. Pero, para cuando la gente nos empezó a decir que hacíamos música para chicos, en realidad era algo que nosotros estábamos haciendo hacía mucho, y ya lo estábamos dejando. Lo que pasó es que por ahí la canción más conocida de Guau fue “Pequeños sueños” donde nosotros quisimos hacer lo más pop, naif y simple que se pudiera. Eso terminó abriéndonos las puertas de todas las radios, pero para nosotros eso era trasgresor. Como decía antes, si uno agarra solo una canción, un momento o un disco de un artista es como ver una foto, no más. Para algunos artistas sirve, porque tiran todo en un disco y se quedan sin ideas. Es un momento, y no me parece mal usar el lenguaje de los niños...

Antes de los recitales, ¿se planea cómo van a organizar el pogo o los chistes?

En las últimas épocas estábamos de gira y tocábamos de jueves a domingo, y de lunes a miércoles grabábamos o hacíamos entrevistas o ensayos. Entonces, son cosas que vas aprendiendo mediante ensayo y error, porque estábamos tocando todos los días. Como grupo fue un trabajo demasiado intenso y era como estar ensayando todos los días, pero en los shows. También lo hacíamos para no aburrirnos y para ver qué pasaba con la gente. Es muy difícil tener 150 shows al año. Y eso, hasta que me aburrí, me gustó.

¿Cómo comenzó la banda y como decidieron tocar tantos estilos diferentes?

Empezó como un grupo para tocar, nos fuimos conociendo con el tiempo como músicos. Hubo mutaciones con el grupo a medida de los años, la idea era tocar y divertirnos. Y sobre todo hacer cosas heterogéneas. Yo tocaba muchos instrumentos exóticos y siempre llevaba las canciones para otro lado.

¿Qué tipo de formación musical tuviste?

Vengo de la música académica del siglo 20, una música muy cambiante, deforme si se quiere para lo que es el rock. Y creo que esa mezcla entre lo que debería ser una banda de rock y, por lo menos en mi caso, cierta actitud para hacer algo diferente hizo que no nos encasilláramos en un estilo, algo que ahora es muy común, pero en su época a nosotros nos costaba mucho hacer entender a la compañía discográfica qué éramos y qué estábamos haciendo.

Dijiste que no te divertías más con Árbol, ¿Con este nuevo proyecto sí?

Sí, ahora estoy como cuando empecé a tocar. A mí me hacía falta el cambio, asociado a muchas cosas personales. Aclaro que no tiene que ver con las demás personas con que trabajaba, no son solo los cinco músicos, sino también el manager y como treinta personas en total que trabajábamos con el grupo. Tenía que ver con algo mío como artista y como persona. Estuviera con quien estuviera yo había llegado a un punto en que sentía que las cosas se tenían que hacer de una manera y es común en un grupo que los temas se discutan, y se llega a un acuerdo en el que la mayoría decide. Pero bueno, empecé a ver las cosas de manera muy personal, sentía que necesitaba un espacio en el que el único que decidiera si tenía ganas de hacer las cosas, y de qué manera, fuera yo. Así que fue una decisión que tiene que ver con tener más tiempo para procesar las canciones, para involucrarme solo a mí con lo que quiero hacer y lo que no, sin dejar a nadie en banda porque yo no tengo ganas de hacer algo. Y el grupo creo que lo entendió, así que fue doloroso para ellos, para mí. Pero bueno, mi momento personal era otro y todo lo que estoy haciendo ahora lo vivo y lo desarrollo de otra manera. Eso comprueba que fue una decisión acertada.

¿Y por qué empezaste a hacer música?

Mmm... No sé. Yo hacía muchas cosas. En un momento tuve una especie de crisis, en la adolescencia, y casi me dedico a escribir en vez de hacer música. Por culpa de un mal docente de violín; a veces te toca un mal maestro y te puede cambiar la vida. Varios años después, cuando me encontré con el rock, y con la posibilidad de crear canciones, me di cuenta de que en la canción se mezcla lo que más me gustaba hacer: música y letra. La cuestión de las letras de las canciones es una de las cosas que fueron más importantes al momento de tomar mi decisión de alejarme de Árbol. Es un momento de mucha intimidad donde vos podés tocarlas como rock, cumbia, hardcore, música clásica; pero lo que tenés que decir no es lo mismo si lo decís de una manera que de otra. Es una conexión con lo que escribís, no es lo mismo decir “vos” que “tu”. En las letras de las canciones, que es lo a mí más me apasiona hacer, fue donde como artista dije “esto lo hago como quiero”.

¿Y cómo se prepara el proyecto solista?

No me cierra mucho el nombre “solista”, pero me tendré que hacer a la idea. Ya terminó la convocatoria abierta por internet para conformar la banda y ya estamos ensayando. Planeamos pronto sacar un disco y hacer algunas apariciones sorpresa en recitales de otras bandas para empezar a testear cómo funcionamos en vivo.

¿Cómo músico qué objetivos tenés?

A largo plazo, a mí me gusta que sea demasiado lejano, casi imposible o ideal, utópico; como tocar con John Lennon en vivo. Es gracioso porque alguno de los chicos cuando empezamos con Árbol decía: “si me hacés tocar en Obras soy el hombre más feliz”, pero después estás tocando en Obras y decís: “Ya está, ¿y ahora qué hago?”. Si pudiera recomendar algo para cualquier grupo que esté armándose, para mí es importante que, más allá de que estés haciendo algo artístico, siempre tengas en claro los objetivos, espirituales o artísticos para complementar también los económicos. Para conseguir estos objetivos uno busca todas las formas posibles: te las ingeniás, regalás cosas, pedís plata prestada. Es muy importante ver la parte material del asunto para que los sueños se realicen, no hablo solo de dinero. Yo podría haber llamado a amigos que vienen, tocan y se van, pero eso no era lo que yo quería como grupo para mi nuevo proyecto. Cuanto más objetivos y sueños tenés para cumplir, más cosas tenés para hacer, no te alcanza el día y no tenés ganas de irte a dormir.

Por Tomás Hepner y Axel Levin

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quiero escuchar pronto el material de Edu. El fue el alma de Arbol. Sin el no es lo mismo. Aguante Edu